"Donostia, recuerdos de la belle époque", pag.18


El paseo está abarrotado de gente. Sara se siente un poco perdida y se deja guiar
por los movimientos seguros de su acompañante quien, con total tranquilidad, sugiere:
"¡Por qué no disfrutamos de la oportunidad que la suerte nos brinda y visitamos Donostia, como unos viajeros!" -
Y añade, sonriendo - "Hay tal diversidad que hasta con nuestra ropa podemos pasar desapercibidos....
Y además me queda una bolsa de oro en el bolsillo. Confío en que guarde todavía valor en este mundo...
¡Vamos a ver que nos ofrecen para cenar los restaurantes de ahora!"


Copyright © 1997 Angelo Cacciola Donati

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